sábado, 11 de octubre de 2014

Porque decidi escribir mis memorias?.


Ena Alvarez.
July/27/2008, Miami

Porque decidi escribir mis memorias?.
De mi libro:  Fidel me robaste mi niñez.

Cuando se sienten en la propia anatomía de nuestro ser, en el corazón, en el alma dolores como los que voy a narrar, uno debe prepararse para contar esas denigrantes historias que parecen nacidas de un campo de concentración. Es necesario hacer acopio de fuerza, contener lágrimas, dejar a veces que broten para que afloren los recuerdos, uno tiene que endurecer todo el mecanismo de defensa para no claudicar en el empeño y a veces detenerse, para retomar la energía que anda a flor de piel y continuar.

Esta historia que contaré es la de la persona que más he amado: mi madre, mujer culta, sana, noble, llena de amor por la vida a la que le hicieron perder hasta la ilusión de su vida, la ilusión suprema de toda mujer, la de acunar en sus brazos a su criatura!.

Nunca pensé escribir absolutamente nada de nuestras vidas, lo deseaba pero el valor no me alcanzaba, quería que se supiesen los maltratos sufridos en la persona de mi señora madre, entonces me enfrenté a un derrame cerebral y pensé: Si quede viva fue por algo y ese algo es denunciar las torturas por las que atravesó y la vida de ambas cómo fue.

Tres meses antes de fallecer mi madre en una de esas crisis que le daban por la Leucemia que sufria,  casi sin fuerzas habló conmigo y me confesó muchas cosas que yo imaginaba, pero de las que no estaba segura. Al comprobar la certeza de mis suposiciones, fue ahí donde decidí darle a conocer al mundo esa parte de los abusos de la tiranía cubana.

Cuando ya mi madre postrada en cama en el hospital, la viraban hacia un lado para curarla o desvestirla, se notaban en la piel de su espalda diversos costurones y rayas, una enfermera del Hospital Metropolitan de Miami, me pregunto de que eran esas marcas, y la huella de una operacion que tenia en coxis, le explique eran de latigazos recibidos como torturas en los interrogatories, pues ella habia sido presa politica en Cuba, y la cicatriz del coxis fue producto de una operacion por una patada propinada de Fidel Castro con bota militar, fracturandoselo, horrorizada la enfermera, llamaba a otras para mostrar el vejamen, la ignominia, el crimen de esos sicarios.

Tambien se veia en uno de los glúteos de mi progenitora otra cicatriz, mostraba el signo hundido de una inyección enquistada que le habian colocado a la fuerza, no fue atendida a tiempo y generó infección, pudo ser en algo remediada porque mi abuela, a través de la madre de otra reclusa de la Prisión de Guanabacoa, le hizo llegar a ella antibióticos.  La inyección que le aplicaron a la fuerza fue para que me abortara.

Estos criterios que tienen una gran carga de dolor, son el testimonio de una hija que sufrió y ha sufrido de por vida, el producto infeliz de una carga que le fue adjudicada a su madre: Ser prisionera política en las tremebundas cárceles de la dictadura castrista.

ENA Alvarez.

jueves, 2 de octubre de 2014

Mi ultima visita a mi mama en la carcel de Guanajay.


Foto tomada de una revista.
 
 
Mi ultima visita a mi mama en la carcel de Guanajay.
De mi libro: Fidel me robaste mi niñez
Por Enita Alvarez.


Recuerdo perfectamente el ultimo dia que visite a mi mama en la carcel de Guanajay, tenia cuatro años. Era un dia soleado con un calor agobiante. Custodiados por militares con armas largas, caminabamos en fila por el sendero que nos obligaban, el de las piedras blancas muy incomodas que rompian zapatos. Mi abuelo me llevaba cargada, mi abuela iba detras, habian muchas personas delante de nosotros y otras tantas nos seguian en la fila. Al fin entramos al edifico, nos hicieron el registro acostumbrado, me sacaron mis zapaticos y la ropa, dejandome desnuda, me abrieron la boca y ademas me separaron las nalgas, para ver si traia algo oculto entre ellas, luego me vistieron al ver lo inutil de su registro. Le toco el turno a mi abuela para revisarla, al lado del cubiculo donde estaban registrando a mi abuelo, de pronto escucho que un verdeolivo le dice: bajese los pantalones y el contesta: yo no me bajo los pantalones delante de ningun hombre, mi abuela le dice: Paco por Dios, piensa en Ena (asi se llama mi mama), pero en eso, ya venian dos verdeolivos con armas largas y se lo llevaron por el pasillo. No recuerdo nada mas, mi abuela me conto que lo interrogaron y además lo amenazaron con no darle la visita a mi mama y logico, cumplieron su objetivo, lo registraron.

Entramos al salon de visitas, como siempre, alegre fui corriendo a esperarla al final del pasillo, sentandome al lado de la puerta por donde veia el patio de la carcel. Ella venia contenta a cargarme y fuimos hacia donde estaban mis abuelos. Me dormi en sus brazos, estaba cansada de pasar la madrugada viajando desde Marianao hasta la carcel de Guanajay.

Al terminar la visita me despierta, ella cariñosa me da un beso y trata de pararme en el suelo, pero no yo queria dejar los brazos de mi mama, en eso llega una carcelera, la toma por el brazo teniéndome aun cargada y le dice que tiene que irse, yo seguía abrazaba a ella muy duro, llorando y gritando: no te la lleves, no te la lleves.

Al fin me logran zafar de los brazos de mi mama pero me aferro a la reja gritando: no se lleven a mi mamita, no me quiten a mi mamita, no me quiten a mi mamita. Recuerdo los gritos de las presas a lo lejos y al verdeolivo tratando de zafarme las manitas de la reja, que casi me las parte de la presion que hacia al quereme quitar.

Algunos de los familiares de las presas no se habian ido, decidieron quedarse para ayudar a mi abuela quien no podia controlar mis desesperados gritos. Recuerdo ver algunas señoras llorando. De repente siento unos ruidos grandes, mi abuela me carga y me aprieta muy duro contra ella, queriendo protegerme, llegan corriendo desaforados muchos verdeolivos con armas largas, empujandonos contra la pared, nos gritaban no recuerdo que cosas, pero conociendolos estoy segura de que gritaron muchas malas palabras. No recuerdo mas de ese dia, solo se que no volvi a ver a mi mama hasta que salio de la carcel, año y medio despues. Ese fue mi ultimo dia de visita, no me quisieron llevar mas.