jueves, 2 de octubre de 2014

Mi ultima visita a mi mama en la carcel de Guanajay.


Foto tomada de una revista.
 
 
Mi ultima visita a mi mama en la carcel de Guanajay.
De mi libro: Fidel me robaste mi niñez
Por Enita Alvarez.


Recuerdo perfectamente el ultimo dia que visite a mi mama en la carcel de Guanajay, tenia cuatro años. Era un dia soleado con un calor agobiante. Custodiados por militares con armas largas, caminabamos en fila por el sendero que nos obligaban, el de las piedras blancas muy incomodas que rompian zapatos. Mi abuelo me llevaba cargada, mi abuela iba detras, habian muchas personas delante de nosotros y otras tantas nos seguian en la fila. Al fin entramos al edifico, nos hicieron el registro acostumbrado, me sacaron mis zapaticos y la ropa, dejandome desnuda, me abrieron la boca y ademas me separaron las nalgas, para ver si traia algo oculto entre ellas, luego me vistieron al ver lo inutil de su registro. Le toco el turno a mi abuela para revisarla, al lado del cubiculo donde estaban registrando a mi abuelo, de pronto escucho que un verdeolivo le dice: bajese los pantalones y el contesta: yo no me bajo los pantalones delante de ningun hombre, mi abuela le dice: Paco por Dios, piensa en Ena (asi se llama mi mama), pero en eso, ya venian dos verdeolivos con armas largas y se lo llevaron por el pasillo. No recuerdo nada mas, mi abuela me conto que lo interrogaron y además lo amenazaron con no darle la visita a mi mama y logico, cumplieron su objetivo, lo registraron.

Entramos al salon de visitas, como siempre, alegre fui corriendo a esperarla al final del pasillo, sentandome al lado de la puerta por donde veia el patio de la carcel. Ella venia contenta a cargarme y fuimos hacia donde estaban mis abuelos. Me dormi en sus brazos, estaba cansada de pasar la madrugada viajando desde Marianao hasta la carcel de Guanajay.

Al terminar la visita me despierta, ella cariñosa me da un beso y trata de pararme en el suelo, pero no yo queria dejar los brazos de mi mama, en eso llega una carcelera, la toma por el brazo teniéndome aun cargada y le dice que tiene que irse, yo seguía abrazaba a ella muy duro, llorando y gritando: no te la lleves, no te la lleves.

Al fin me logran zafar de los brazos de mi mama pero me aferro a la reja gritando: no se lleven a mi mamita, no me quiten a mi mamita, no me quiten a mi mamita. Recuerdo los gritos de las presas a lo lejos y al verdeolivo tratando de zafarme las manitas de la reja, que casi me las parte de la presion que hacia al quereme quitar.

Algunos de los familiares de las presas no se habian ido, decidieron quedarse para ayudar a mi abuela quien no podia controlar mis desesperados gritos. Recuerdo ver algunas señoras llorando. De repente siento unos ruidos grandes, mi abuela me carga y me aprieta muy duro contra ella, queriendo protegerme, llegan corriendo desaforados muchos verdeolivos con armas largas, empujandonos contra la pared, nos gritaban no recuerdo que cosas, pero conociendolos estoy segura de que gritaron muchas malas palabras. No recuerdo mas de ese dia, solo se que no volvi a ver a mi mama hasta que salio de la carcel, año y medio despues. Ese fue mi ultimo dia de visita, no me quisieron llevar mas.

3 comentarios:

  1. muy triste historia y de terror en la cuba de los dictadores hermanos castro donde no existe ley ni justicia solo el capricho y el odio de los que aun hoy mas de medio siglo depues desgobiernan la patria de marti

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  2. Que triste querida Engie. Cuanto dolor encierra este capitulo de tu vida y aun mas dolor da el pensar que ese solo es uno de los actos malevolos de quienes mancillan nuestra Patria,

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  3. Querida Engie, no tengo palabras para expresar mi sentir al leer este relato que me ha hecho llorar amargamente, gloria eterna a esa gran mujer que fue tu mama, abajo el tirano que nos ha hecho padecer tanta humillacion, dolor y rabia. sabes que te aprecio sinceramente.

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