sábado, 4 de junio de 2011

Un dia en el cementerio de Colon.

De mi libro: Fidel me robaste mi ninez.
Por: Ena (Engie) ALvarez.

Anoche fue una madrugada con lluvia fuerte y muchos truenos, me desperte sobresaltada, los truenos sonaban en mi mente como disparos de balas, iguales a aquellos que una vez escuche, paradas mi madre y yo, frente a un peloton de militares, cuando despedian el duelo de no se que comunista que murio, y le rendian honores militares en el cementerio de Colon.

Frente al panteon del tio politico de mi mama, esta el Antiguo mausoleo del Ejercito Constitucional cubano, el cual saquearon tirando los restos de los militares de antes del 1959 que alli descansaban, al osario general o huesera como le decian desprectivamente.

Muchas veces fuimos de visita a llevar flores disimuladamente al panteon de tio, para poder llegar hasta la parte de atras del cementerio, donde esta el campo de tierra, sitio donde enterraban a los fusilados, el cual tenia prohibido el paso a cualquier persona, pero mi mama supo hacer una amistad que nos dejaba pasar, siempre y cuando se pudiera. Ella siempre tratando de ayudar, buscaba saber donde habian enterrado el fusilado que la familia le pedia buscara.

En varias ocasiones vi cuando llegaban los camiones con cadaveres metidos en sacos de yute, los que luego tiraban sin el mas minimo respeto, como si fueran sacos de arroz, en huecos hechos en la tierra, luego los sepultureros cuando querian, los cubrian de tierra.

Nosotras nos escondiamos en el deposito, estaba ubicado en la calle principal, al fondo, a mano izquierda, era un local grande, regado y lleno de polvo, alli se conservaban ataudes del tiempo de Espana, de cuando traspaso del Cementerio de Espada a Colon, estaban colocados unos sobre otros, eran de hierro, le llamaban las tiburonas, por su forma estrecha y alargada. Muchos se conservaban en perfecto estado, otros tenian el vidrio roto dejando ver partes del esqueleto de quien alli yacia con partes telas ya roidas por el tiempo, pero que aun conservaba un tono azul palido y crema. Algunas de esas raras cajas, tenian gravado el nombre de la persona a cincel en el tapa, otros eran lisos. Como desde nina me gusto la arqueologia y la historia, aquello era interesante para mi.

Como siempre en cada lugar de Cuba, trabajaba un informante del G2, el cementerio no era la excepcion, tambien habia quien observaba todo para informar cualquier movimiento, y nosotras sabiamos quien era el chivato del cementerio, ya lo conociamos de ir tantas veces y ver su actitud sospechosa. Horas antes de que llegara el entierro de un militar, pasaba barriendo la calle, para ver que tan despejado estaba el lugar.

Un dia de esos que buscabamos saber donde estaba enterrado un fusilado, coincidio con el entierro de un genizaro, vaya a saber quien era!, nunca lo supimos. Al regresar por la calle principal nos tropezamos con el entierro, ya estaban los militares formados y en posicion de disparar las salvas, mi mama tomandome fuerte de la mano sigue caminando para quitarse de enfrente de los disparos, es sabido que es muy peligroso estar cerca de disparos hechos al aire, pues la bala regresa a tierra impulsada por la gravedad. De pronto nos rodearon tres verde olivos y el chivato del cementerio, no nos dejaron caminar mas, dejandonos frente por frente a aquellos militares que disparaban al aire, parecia que estabamos frente al paredon de fusilamiento, fue algo terrible.

Fue algo horrible, mi mama me dijo asi fusilan estos genizaros, al mismo tiempo que pegandome a ella, me tapaba los oidos con sus manos para que no sintiera aquel ruido insoportable.

Una vez que acabo aquello uno de ellos le dijo a mi mama: espero que aprenda y no regrese mas. Se apartaron aquellos hombres y riendose dijeron larguense y vengan mas o va presa. Todo fue para hacerle pasar un susto pues sabian muy bien a que iba ella al cementerio. Claro que mi mama no les hizo caso, seguimos visitando el cementerio y tratando de interesarnos donde estaban los fusilados. ya despues cambiaron el sitio de los entierros, no supimos mas donde los llevaban.

Antiguo Panteon del Ejercito Constitucional cubano,
que fue saqueado por los comunistas

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