lunes, 23 de mayo de 2011

La segunda condena de mi mama. Historia y Documentos.

Primera parte.

Mi mama siempre se caracterizo por ayudar a quienes necesitaba, sobre todo a aquellos que habian estado presa o preso politico. En casa de mis abuelos, donde ella vivia desde que salio de prision, tenian estadia algunas presas que salian de la carcel y no tenian donde vivir, mientras rehacian su vida.

Se caso mima en 1971, fue una ceremonia en la casa de los tios del novio, todo muy sencillo, asistieron contadas personas, las mismas que siempre estaban a nuestro lado, es sabido que pocas personas se atrevian a tratarnos, tenian miedo de que si lo hacian, se perjudicaran.

Manolo su ya esposo, era ciudadano espanol, nacido en Lugo, Galicia, trabajaba en la Cancilleria espanola al servicio personal del Canciller Francisco de La Vega y Gonzalez. Su trabajo como miembro de la cancilleria y su pasaporte de ciudadano espanol, le permitia ganar en dollares y comprar en tiendas diplomaticas, ademas de tener carro con chapa diplomatica, mas otras ventajas reservadas solamente para el servicio diplomatico.

Gracias a estas facilidades, en casa teniamos mejor situacion economica que muchas personas, por tal motivo, se podia conseguir medicinas y alimentos para poder ayudar a personas que lo necesitaban, uno de ellos fue Aldo Francisco Abreu y Bacallao, alzado del Escambray, acusado de atentar contra los poderes del estado y de planear un fallido atentado contra Castro. Paquito, como yo le decia carinosamente, logro fugarse de donde lo tenian detenido en Las Villas y se refugio en casa de su tia Celita, madre de dos fusilados, suegra de una expresa politica muy conocida por todas ellas, el nombre me lo reservo. Por  meses acompane a mi mama a visitar a Aldo dos veces a la semana, siempre llevabamos una bolsa cargada de comida y medicinas, nos hacia camino en el diario recorrido, de las visitas a casa de mi bisabuela para curarla del cancer en la nariz que padecia.

Nosotras eramos las unicas personas con quienes el coversaba, aparte de su tia, al llegar nosotras, salia del cuarto donde permanecia escondido sentandose en la sala muy pegado al refrigerador, de esta forma no podian verlo desde la ventana. EN esa epoca yo era una nina, tenia 10 anios, me hacia regalitos que nos gustaba a las ninas, artesanias confeccionadas por el, como por ejemplo: yaquis (un juego para las ninas) y una pelotica hecha de ligas, hasta los yaquis eran dificiles de consegui en Cuba, por la carencia de todo y los juguetes racionados y por libreta. Una vez me ayudo con un trabajo de fisica hizo una balanza en madera que me pedian como proyecto en la asignatura. Era muy carinoso conmigo, lo queria mucho. En una oportunidad enferme con una gripe muy fuerte, en la noche, disfrazado como un viejo, llego a casa trayendome de regalo un muneco al que le puse carinosamente Paquito como su nombre, jamas olvide ese lindo gesto.

Celita tenia otro sobrino que la visitaba, un despota capitan del G2, en esos dias, fueron mucho mas frecuentes sus visitas, despues se supimos el porque, ya sospechaba que alli en casa de su tia pasaba algo.

Una de esas tardes, sentada en el sofa jugaba parchis con Paquito, mi mama habia ido con Celita a la cocina para hacer cafe, de repente con un empujon grande, se abre la puerta de la calle y entra ese sujeto, jamas olvidare ese momento, mirando fijamente a Paquito con cara de malo le dice, sabia que estabas aqui y que esta mujer te ayudaba, senalando para mi mama, ella habia corrido a la sala para ver que pasaba, senalando con un dedo en forma desafiante le grito: si no te entregas, tia pagara las consecuencias y esta mujer tambien pagara su culpa. Celita angustiada exclama: por favor hijo, ten piedad de tu primo, el chivato gritando contesto: la revolucion esta primero, saliendo apresuradamente del apartamento, recuerdo verlo alejarse por aquel largo pasillo, Celita sentada en el sillon temblaba, estaba blanca como un papel, Aldo y mi mama trataban de consolarla, la pobre, era muy mayor, ya habia pasado por el dolor de perder en el paredon de fusilamiento a sus dos hijos, ademas de tener a la esposa de uno de ellos presa politica, condenada a muchos anios de carcel.

Celita le dijo a Aldo, huye, vete, escondete que no te encuentren, igual que tu Ena, pero el le dijo que no, que esperaria que lo fueran a buscar porque no podia abandonarla, mi mama tambien dijo: estoy con ustedes hasta el final.

De ahi salimos para casa de abuela Emilia, mi bisabuela, no se menciono lo ocurrido para no preocupar a abuelita y a tio, pero ella sabia que tenia una sentencia nueva que enfrentar.

Llegamos a casa al oscurecer, desde lejos, vimos las patrullas y los jeep del G2 parados frente a la casa, ademas de los chismosos comunistas de la cuadra y la Presidenta del CDR. Mima, ya sabia lo que aquello significaba, pero seguimos caminando, ella me estrechaba muy duro la manito diciendome que no me asustara, que se le llevarian presa pero que ella regresaria.

Al pararnos frente a la puerta de la calle, los genizaros con acostumbrada brutalidad agarran a mi mama esposandola, a mi me empujan brutalmente a un lado, mi mama al ver aquel maltrato conmigo y que lloraba por el tiron tan bruzco que me dio aquel hombre, le dio una patada al genizaro que me dio empujon diciendole: no la toquen, no se le ocurra hacerle nada, pero ellos burlandose, le dijeron que se callara y se la llevaron para la patrulla a la fuerza, dandole empujones, casi arrastrandola.

Manolo que habia llegado del trabajo, estaba esposado pegado a la pared junto a mi abuelo, cada uno con un verdeolivo apuntandole con una escopeta en la espalda. En ese momento entro a la casa mi abuela que venia de su trabajo, me abraza, agustiada pregunta que estaba pasando, uno de ellos le dice: callese vieja o la cargamos tambien.

Sacaron a empujones a Manolo arrastrandolo hacia la patrulla, soltaron a mi abuelo. Fueron saliendo uno a uno los verdelivos de casa a subirse en los jeeps.

Comence a llorar inconsolable porque vi como se llevaban a mi mama en aquella patrulla con la sirena a todo volumen, seguro que para llamar mas la atencion, detras, siguiendolos, los jeep con los genizaros, mientras tanto, nos gritaba la chusma amontonada frente a casa: paredon, paredon, esbirros, gusanos.

No supimos de mi mama por muchos dias, hasta que nos llego un mensaje, un papelito muy doblado tirado por la ventana, diciendo anonimamente, que ella estaba en Villa Marista. Ya mi abuela habia hablado con el abogado de la Embajada para ver que se podia hacer.


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